Maguesde

Ajustes contables

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Un asesor fiscal desempeña un papel clave en la preparación de los estados financieros de una empresa, especialmente al cierre del ejercicio contable. Su labor incluye garantizar que los ajustes contables se realicen correctamente, cumpliendo con los principios de devengo y reflejando la verdadera situación económica del negocio. Estos ajustes contables son fundamentales para que los resultados y el patrimonio mostrados en la contabilidad sean precisos, facilitando así una adecuada toma de decisiones y el cumplimiento de las obligaciones tributarias. ¿Cuáles son los principales ajustes contables? Los ajustes contables son correcciones que se realizan en la contabilidad de una empresa al cierre de un periodo, con el fin de que los estados financieros reflejen la realidad económica y cumplan con el principio de devengo. Mediante el ajuste de cierre contable la empresa registra las operaciones necesarias al final de un ejercicio económico para dejar los estados financieros en condiciones de mostrar la verdadera situación patrimonial y de resultados. Estos ajustes permiten cerrar las cuentas temporales de ingresos y gastos, determinar el resultado del ejercicio y preparar la contabilidad para el nuevo periodo. ¿Qué tipos de ajustes existen? Los principales ajustes contables son: ¿Cómo hacer ajustes contables? Estos ajustes se realizan normalmente al final de un ejercicio contable, aunque también pueden hacerse durante el periodo si se detectan errores o desajustes. Hacer ajustes contables requiere identificación, cálculo, registro y verificación, asegurando que los estados financieros sean precisos y cumplan con los principios contables.

Formación continua en el sector jurídico

Formación continua en el sector jurídico

La formación continua en el sector jurídico es hoy una herramienta imprescindible para cualquier profesional que trabaje en asesoría fiscal y contable. El marco tributario y normativo cambia con gran frecuencia, lo que exige una actualización constante para garantizar un servicio de calidad. Los asesores fiscales deben estar preparados para interpretar nuevas leyes, adaptarse a reformas fiscales y aplicar criterios actualizados en la gestión contable. Esto marca la diferencia entre un servicio que solo cumple con la norma y otro que aporta valor real al cliente. La importancia de mantenerse actualizado en el ámbito fiscal El área fiscal es una de las más dinámicas del derecho. En cada ejercicio aparecen modificaciones en impuestos como el IRPF, el IVA o el Impuesto de Sociedades. Además, la administración tributaria incorpora nuevos procedimientos digitales que obligan a conocer su funcionamiento al detalle. Un asesor fiscal que invierte en formación continua ofrece tranquilidad a sus clientes. Puede anticipar cambios, optimizar la carga tributaria de manera legal y evitar sanciones. Mantenerse al día significa dar un paso adelante en la defensa de los intereses económicos de empresas y particulares. La contabilidad y sus constantes actualizaciones En el ámbito contable también es esencial la formación continua. Los criterios contables se ajustan periódicamente para adaptarse a la normativa europea e internacional. Además, las empresas necesitan informes cada vez más transparentes y fiables que faciliten la toma de decisiones estratégicas. Un asesor contable que domina estas actualizaciones garantiza que las cuentas reflejen la realidad financiera de la empresa. De esta manera, los clientes disponen de información clara para planificar inversiones, gestionar recursos y cumplir con sus obligaciones legales. Beneficios de la formación continua para asesores fiscales y contables La formación continua en el sector jurídico aporta múltiples ventajas a quienes se dedican a la asesoría fiscal y contable. Entre las más destacadas se encuentran: Nuevas tecnologías aplicadas a la asesoría fiscal y contable El avance tecnológico también ha transformado el sector de la asesoría. El uso de programas de contabilidad online, facturación electrónica, inteligencia artificial aplicada a la gestión documental o big data en la planificación fiscal son ya una realidad. La formación continua debe abarcar también estas herramientas digitales. Un asesor que domina la tecnología optimiza procesos, mejora la eficiencia y ofrece un servicio más completo y adaptado a las necesidades actuales de empresas y autónomos. Cómo elegir una formación adecuada en el sector jurídico No toda la formación es igual. Para que la inversión de tiempo y recursos sea útil, conviene tener en cuenta varios aspectos: Formación continua y desarrollo profesional Un asesor que apuesta por su crecimiento profesional a través de la formación continua mejora su desempeño diario y amplía sus oportunidades laborales, puede acceder a puestos de mayor responsabilidad y fortalece su reputación en el sector. La inversión en formación no debe verse como un gasto, sino como un activo que genera beneficios en forma de clientes satisfechos, menor riesgo de errores y mayor reconocimiento profesional. Un valor añadido para empresas y particulares La formación continua no solo beneficia a los asesores, también aporta valor directo a empresas y particulares que confían en su trabajo. Un asesor formado puede detectar oportunidades de ahorro fiscal, preparar informes contables más claros y diseñar estrategias legales que protegen el patrimonio de sus clientes. Este valor añadido marca la diferencia en un mercado donde la calidad del servicio es el factor más decisivo. Formación de asesores fiscales y contables En Maguesde entendemos que la formación continua en el sector jurídico permite que los asesores fiscales y contables desarrollen todo su potencial profesional. Por eso, ofrecemos cursos diseñados para responder a las necesidades actuales del sector, con contenidos prácticos y actualizados que permiten aplicar de inmediato lo aprendido en el día a día. Nuestros programas formativos combinan la actualización normativa con el manejo de herramientas tecnológicas y la especialización en áreas clave como fiscalidad internacional, gestión contable avanzada o auditoría. Si quieres impulsar tu carrera y acceder a formación adaptada a las exigencias actuales del mercado, visita Maguesde y descubre nuestra oferta de programas formativos diseñados para profesionales como tú.

Errores al empezar en fiscalidad

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Comenzar una actividad económica es un paso importante que requiere organización, visión y responsabilidad. Sin embargo, muchas personas se centran únicamente en el producto o servicio que van a ofrecer y dejan en un segundo plano un aspecto fundamental como es la fiscalidad. Esto ocasiona problemas que afectan directamente a la estabilidad financiera del proyecto. Conocer los errores al empezar en fiscalidad es clave para evitar sanciones, gastos imprevistos y pérdida de tiempo. Errores al empezar en fiscalidad más frecuentes La falta de preparación en este ámbito genera complicaciones administrativas y limita las posibilidades de crecimiento del negocio. Un emprendedor que no controla su fiscalidad puede encontrarse con pagos inesperados que reducen la rentabilidad y afectan a la planificación a largo plazo. Debes comprender desde el inicio cómo funcionan los impuestos, qué obligaciones existen y qué estrategias se pueden aplicar para garantizar la sostenibilidad del proyecto y proteger el esfuerzo invertido. No elegir correctamente la forma jurídica Uno de los fallos más habituales es comenzar una actividad sin analizar qué forma jurídica resulta más conveniente. Muchos optan por ser autónomos porque parece más sencillo, pero en algunos casos una sociedad limitada ofrece más ventajas fiscales. Escoger la opción equivocada supondrá pagar más impuestos de los necesarios o asumir riesgos personales que podrían haberse evitado. No registrarse en Hacienda de manera adecuada Otro de los errores al empezar en fiscalidad es no cumplimentar correctamente los modelos de alta en Hacienda. El modelo 036 o 037 es obligatorio y sirve para declarar el inicio de actividad. Omitir esta gestión o realizarla con datos incorrectos genera problemas posteriores con la Agencia Tributaria, que pueden traducirse en sanciones. Desconocer los impuestos que corresponden Un error común es ignorar cuáles son los tributos aplicables. El IVA y el IRPF son los más conocidos, pero no los únicos. Dependiendo de la actividad, existe la obligación de pagar impuestos locales o especiales. No identificar a tiempo estas obligaciones fiscales lleva a retrasos en los pagos y a recargos. No llevar una contabilidad organizada Muchos emprendedores guardan facturas sin orden o mezclan gastos personales con los profesionales. Este descuido hace difícil justificar deducciones y complica las declaraciones trimestrales. Una contabilidad clara y actualizada es esencial para evitar errores en fiscalidad desde el inicio. Presentar declaraciones fuera de plazo La falta de organización en los calendarios fiscales provoca uno de los errores más frecuentes. Presentar un modelo fuera de plazo implica sanciones y recargos. Contar con recordatorios y asesoramiento ayuda a evitar este tipo de fallos. Confiar en soluciones improvisadas Algunas personas recurren a plantillas descargadas de internet o a consejos poco fiables para gestionar sus obligaciones fiscales. Esto resulta peligroso. Cada negocio tiene particularidades que requieren un análisis específico. No contar con asesoramiento profesional es un error que se paga caro con el tiempo. No deducir correctamente los gastos Existen gastos que son deducibles y otros que no lo son. Un error común es no conocer la normativa y dejar de aprovechar deducciones legítimas o, por el contrario, incluir gastos que Hacienda no acepta. Ambas situaciones suponen un perjuicio económico, bien por pagar más impuestos de los necesarios o por arriesgarse a sanciones. No prever el impacto de la fiscalidad en la liquidez La fiscalidad afecta directamente al flujo de caja. No reservar fondos para pagar impuestos genera tensiones financieras y la imposibilidad de cumplir con los plazos. Este error es muy habitual al empezar y compromete la estabilidad del negocio. Cómo evitar los errores al empezar en fiscalidad Planificación desde el inicio El primer paso es analizar el proyecto y planificar todas las obligaciones fiscales antes de ponerlo en marcha. Esto incluye elegir la forma jurídica adecuada, conocer los impuestos aplicables y establecer un calendario con los plazos de cada declaración. Separar las cuentas personales y profesionales Para una gestión más clara, es recomendable contar con una cuenta bancaria específica para la actividad económica. De esta manera se evita confusión entre los gastos personales y los deducibles, lo que facilita una contabilidad ordenada. Contar con asesoría especializada El apoyo de un asesor fiscal resulta fundamental para evitar errores. Un profesional conoce la normativa, ayuda a optimizar impuestos y asegura el cumplimiento de todas las obligaciones. Invertir en asesoría es más rentable que enfrentarse a sanciones o problemas legales. Utilizar herramientas de gestión Hoy en día existen programas que permiten registrar facturas, calcular impuestos y generar informes. Estas herramientas facilitan el control de la fiscalidad y ayudan a reducir errores humanos. Revisar periódicamente la situación fiscal La normativa cambia con el tiempo y las necesidades del negocio también. Revisar periódicamente la situación fiscal permite detectar posibles mejoras y corregir errores antes de que se conviertan en sanciones. La importancia de una buena base fiscal Tener una base fiscal sólida es clave para cualquier emprendedor o profesional que quiera gestionar su negocio de manera segura. Entender los impuestos, obligaciones y plazos evita sanciones y problemas financieros. En este sentido, los cursos de Maguesde ofrecen formación práctica y actualizada que permite adquirir estos conocimientos desde cero. Aprender a manejar la fiscalidad de forma correcta protegerá tu negocio y te aportará confianza a la hora de tomar decisiones estratégicas y planificar el crecimiento.

Planificación fiscal anual

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La planificación fiscal anual es una herramienta clave en la labor de cualquier asesor fiscal. No solo permite optimizar los recursos de los clientes, sino también garantizar el cumplimiento normativo, anticiparse a riesgos y contribuir a una toma de decisiones eficiente y estratégica. Para un profesional de la asesoría, dominar este proceso es fundamental desde el inicio de su carrera. Hacer una buena planificación fiscal anual Una correcta planificación fiscal anual parte del entendimiento profundo de las normas tributarias y del marco contable que rige la actividad económica de las empresas o personas físicas asesoradas. Más allá del cumplimiento de plazos, se trata de un ejercicio de previsión y análisis continuo. Este enfoque exige una mentalidad proactiva. En lugar de limitarse a reaccionar ante las obligaciones fiscales una vez vencidas, el profesional debe trabajar durante todo el ejercicio para ajustar las decisiones empresariales al calendario tributario, buscando siempre eficiencia fiscal dentro de la legalidad. Además, la planificación no es solo fiscal. El componente contable cumple un papel esencial. La estructura del plan general contable, la clasificación adecuada de ingresos y gastos y la correcta imputación temporal inciden directamente en el resultado fiscal. Por eso, integrar ambas dimensiones —fiscal y contable— no es opcional, sino imprescindible. Paso a paso para hacer una buena planificación fiscal contable Una planificación eficaz se desarrolla siguiendo un proceso estructurado. A continuación se presenta un esquema paso a paso, útil tanto para asesores consolidados como para quienes comienzan a ejercer: 1. Revisión del cierre contable del ejercicio anterior Antes de diseñar una nueva planificación, es crucial revisar el resultado contable del ejercicio anterior. Esto incluye: Este análisis inicial sirve como base para detectar patrones y oportunidades de mejora. 2. Estimación de ingresos y gastos futuros A partir de los datos históricos y proyecciones económicas, se realiza una estimación realista de los ingresos y gastos para el ejercicio. Esto permitirá prever el beneficio contable y, con ello, la base imponible del impuesto sobre sociedades o IRPF. El conocimiento del negocio del cliente y del sector es clave en este punto. La experiencia del asesor fiscal marca la diferencia al afinar previsiones y detectar contingencias. 3. Identificación de incentivos fiscales aplicables Una parte esencial de toda planificación fiscal contable consiste en conocer y aplicar los incentivos fiscales disponibles. Algunos ejemplos: Aplicarlos correctamente exige conocer tanto la normativa estatal como la autonómica y local. 4. Optimización de la estructura de costes y gastos deducibles Una gestión eficaz de los gastos deducibles permite reducir la carga tributaria sin alterar la actividad económica. En este paso se revisan: Además, es recomendable anticipar gastos necesarios antes del cierre del ejercicio para su imputación temporal correcta. 5. Calendarización de pagos y obligaciones fiscales Una buena planificación debe ir acompañada de un calendario fiscal detallado. Esto incluye: Contar con esta información permite evitar recargos y sanciones por olvidos o errores. 6. Análisis de impacto de decisiones estratégicas Muchas decisiones de negocio tienen impacto fiscal. Cambios societarios, ampliaciones de capital, adquisiciones o externalización de servicios deben evaluarse previamente desde una perspectiva fiscal y contable. El asesor fiscal debe tener un papel activo en estos procesos, aportando soluciones que equilibren crecimiento empresarial y eficiencia tributaria. 7. Elaboración de informes de seguimiento La planificación no es estática. Requiere ajustes a lo largo del ejercicio según se desarrollen los resultados reales. Para ello, conviene generar informes de seguimiento trimestrales o semestrales, en los que se contrasten previsiones y datos reales, detectando desviaciones y proponiendo acciones correctoras. Estos informes, además, refuerzan la comunicación con el cliente y generan confianza en la gestión fiscal realizada. La planificación fiscal contable como competencia clave del asesor Dominar la planificación fiscal contable permite al asesor fiscal posicionarse como un aliado estratégico de sus clientes. No solo aporta seguridad jurídica y control financiero, sino que también mejora la rentabilidad de las empresas que asesora. En el entorno actual, caracterizado por la complejidad normativa y los cambios legislativos frecuentes, esta competencia resulta aún más relevante. Un asesor bien formado, capaz de integrar visión contable y criterio fiscal, tiene más posibilidades de aportar valor y diferenciarse profesionalmente. Tanto para quienes se inician en el ejercicio como para quienes ya tienen experiencia, perfeccionar esta capacidad a través de formación continua, simulaciones fiscales y análisis de casos reales es una inversión imprescindible. ¿Quieres perfeccionar tu estrategia de planificación fiscal contable o formar a tu equipo en esta área clave? Contacta con Maguesde para conocer nuestros programas formativos avanzados dirigidos a asesores fiscales. Te ayudamos a convertir la planificación en una ventaja competitiva para ti y para tus clientes.

Fiscalidad internacional

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La fiscalidad internacional es una de las áreas más complejas y desafiantes del Derecho Tributario. Nos situamos en un contexto globalizado, donde empresas y particulares desarrollan actividades en varios países. El crecimiento del comercio electrónico, la movilidad laboral internacional y las inversiones transfronterizas han multiplicado las situaciones que requieren conocimientos técnicos en fiscalidad internacional. Este campo no solo plantea riesgos fiscales, sino también múltiples oportunidades para el asesor que domina la materia. En esta situación, cualquier asesor fiscal profesional que aspire a prestar un servicio de alto nivel debe comprender las reglas fiscales que rigen más allá de las fronteras. Retos y oportunidades de la fiscalidad internacional para asesores fiscales Trabajar en fiscalidad internacional implica enfrentarse a una doble vertiente. Por un lado, gestionar los riesgos derivados de la doble imposición, la inseguridad jurídica o la complejidad normativa. Por otro, identificar estrategias que permitan optimizar la carga fiscal en operaciones legítimas dentro del marco legal. Principales retos en fiscalidad internacional 1. Doble imposición y convenios internacionales Una de las dificultades más habituales es la doble imposición internacional, que una misma renta se grave en dos jurisdicciones distintas. Para evitarlo, existen convenios para evitar la doble imposición (CDI). No obstante, su interpretación y aplicación requiere un conocimiento profundo de la normativa nacional e internacional. El asesor fiscal debe: identificar el país de residencia fiscal del contribuyente, analizar las fuentes de renta y aplicar correctamente los tratados bilaterales firmados por España. Esta tarea se complica en casos de residencia dual o estructuras empresariales con filiales en distintos territorios. 2. Normativas BEPS y transparencia fiscal La acción conjunta contra la erosión de bases imponibles y traslado de beneficios (BEPS), liderada por la OCDE, ha redefinido las reglas del juego fiscal internacional. Esto ha obligado a empresas y asesores a: El cumplimiento de estas medidas exige una coordinación multidisciplinar entre fiscalistas, contables y expertos en derecho internacional. 3. Cambios legislativos constantes El entorno normativo internacional evoluciona con rapidez. Las reformas fiscales en Europa, los avances hacia una fiscalidad digital global o las medidas impulsadas por la Unión Europea (como DAC6 o la Directiva ATAD) exigen una actualización constante por parte del asesor. El profesional que se especializa en fiscalidad internacional debe estar al tanto de: Oportunidades para asesores fiscales 1. Asesoramiento a empresas en expansión internacional Cada vez más empresas españolas inician procesos de internacionalización. El asesor fiscal especializado puede: Este servicio se convierte en un valor diferencial que genera fidelización y posicionamiento en mercados especializados. 2. Planificación fiscal para expatriados y nómadas digitales El crecimiento del teletrabajo ha multiplicado los casos de contribuyentes que cambian de país de residencia. El asesor experto en fiscalidad internacional puede ayudar a: 3. Optimización fiscal de inversiones internacionales Cada vez más particulares invierten en activos financieros globales o en inmuebles fuera de España. El asesor fiscal puede ofrecer servicios como: Formación para una nueva fiscalidad internacional Los avances hacia una tributación más justa, digital y armonizada están transformando el panorama global. La propuesta de un impuesto mínimo global para multinacionales o el impulso de la fiscalidad verde generan nuevas áreas de estudio y actuación para los asesores fiscales. El reto es integrar estos cambios en el día a día del despacho, anticipar riesgos y ofrecer soluciones claras y seguras al cliente internacional. ¿Quieres especializarte en fiscalidad internacional y asesorar con seguridad en entornos globales? En Maguesde te formamos para afrontar estos retos con enfoque práctico y actualizado. Solicita información y lleva tu carrera fiscal a un nuevo nivel.

El calendario fiscal

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Dominar el calendario fiscal es una competencia esencial para cualquier asesor fiscal. Deben conocer las fechas clave del año tributario, anticiparse a las obligaciones y planificar las tareas contables. De esta manera, se pueden evitar sanciones, optimizar los tiempos de trabajo y ofrecer un servicio eficiente y profesional. Tanto si acabas de iniciar tu carrera como si gestionas múltiples carteras de clientes, te invitamos a leer este artículo sobre el calendario fiscal para refrescar tus conocimientos. Cómo gestionar el calendario fiscal de forma profesional El calendario fiscal no se reduce a memorizar fechas de presentación. Requiere organización, visión estratégica y capacidad para anticipar los picos de trabajo. Para un asesor, gestionar el calendario fiscal correctamente implica integrar los plazos tributarios con los flujos contables, la actividad del cliente y las novedades normativas que puedan surgir durante el ejercicio. Una gestión eficaz del calendario mejora la productividad del despacho, reduce errores y garantiza que todas las obligaciones fiscales de los clientes se cumplan en tiempo y forma. Claves para organizar el calendario fiscal 1. Identificar las obligaciones según tipo de contribuyente El primer paso consiste en clasificar a los clientes en función de su forma jurídica y régimen fiscal: Cada uno tiene obligaciones fiscales diferentes. Esto afecta tanto a los modelos que deben presentar como a la frecuencia (mensual, trimestral o anual). 2. Crear un calendario fiscal anual personalizado Aunque la Agencia Tributaria publica cada año un calendario tributario oficial, el asesor fiscal debe adaptarlo a la casuística de cada cliente, que incluya: 3. Preparación contable previa El cumplimiento de las fechas fiscales depende en gran medida de la actualización contable. Por eso, una correcta planificación del calendario fiscal debe integrar los cierres contables mensuales o trimestrales, de modo que la información esté lista para generar los modelos con antelación suficiente. Un buen asesor fiscal se anticipa al cierre de cada periodo, revisa asientos contables clave y corrige posibles errores antes de la declaración. 4. Control de vencimientos y domiciliaciones Una práctica habitual es presentar los impuestos antes del último día del plazo. No obstante, esto implica riesgos si surgen incidencias de última hora. Además, para declaraciones con domiciliación bancaria, el plazo finaliza unos días antes del vencimiento general (normalmente el día 15 del mes correspondiente). Por ello, es fundamental marcar estos plazos de forma diferenciada en el calendario, especialmente en períodos de alta carga fiscal como enero, abril, julio y octubre. 5. Estar al día con cambios normativos El calendario fiscal puede sufrir variaciones si se aprueban cambios legislativos o se modifican plazos por motivos excepcionales. Ejemplos recientes incluyen: Por eso es importante consultar regularmente el BOE y los avisos de la Agencia Tributaria, y revisar cada año el calendario oficial publicado. Gestión del calendario fiscal por asesores expertos Conocer y gestionar el calendario fiscal permite: Un asesor que domina los plazos fiscales prevee los periodos de mayor carga de trabajo, organiza su equipo y prepara con antelación la documentación necesaria. Esto reduce el estrés profesional y mejora la calidad del servicio prestado. ¿Quieres llevar la gestión del calendario fiscal de tu despacho al siguiente nivel? En Maguesde formamos a asesores fiscales con herramientas prácticas, simulaciones reales y técnicas de organización adaptadas a la normativa vigente. Escríbenos y descubre cómo mejorar tu eficiencia fiscal desde el primer trimestre del año.